Sobre la posibilidad de existir sin dinero

Por: Miguel Ángel García García| Ig: @mag97| tw: @Garcia_Mag97

«Un cierto número de años vividos sin dinero bastan para crear toda una sensibilidad», así reza una de las más famosas citas de Camus. Podemos suponer que cuando Albert habla de sensibilidad se está refiriendo a unos valores o ideas que muestran preocupación por aquellas personas que sufren necesidad económica, en otras palabras: haber vivido una situación de escasez o pobreza, según Camus, te brinda una conciencia alrededor de las desigualdades del mundo que te rodea.

Yo llevo tanto tiempo viviendo en este estado de necesidad que no sabría decir qué fue antes si la pobreza o mi ideología. Siempre he sido una persona muy preocupada por la sociedad que me rodea, en especial por aquellos que menos tienen y que menos pueden tener. Tanto es así que, en ocasiones, siento que poseo visión de rayos X para contemplar la gran estructura desigual que compone nuestro mundo, podría parecer que tengo el superpoder de vislumbrar las grandes injusticias de nuestro sistema. Tal vez esa sea la sensibilidad a la que se refiere Camus, puede que esta habilidad sobrenatural surja de mi propia pobreza y que no sea nada más allá de identificar a aquellos que sufren como yo. Precisamente, es el sufrimiento, según Martin Luther King, lo que puede actuar como poderosa fuerza social y generar un cambio.

En mi casa mis dos padres trabajan, por suerte, pero no era así hace un par de años: mi padre llevaba sin tener un buen empleo ocho años, desde que lo despidieron del puesto en el que llevaba veinticinco años trabajando. Mi madre nunca ha tenido trabajo, ahora lleva una tienda de barrio y cuida algunas tardes a una niña. Mis abuelos llenan nuestro frigorífico todas las semanas con lo que compran en el mercado. Si he podido estudiar una carrera ha sido gracias al sacrificio de mis padres y a que he tenido trabajos precarios, con los que ganaba lo suficiente para pagar la matrícula. Las facturas se acumulan algunos meses, y el vuelo de los buitres del banco no deja de arrojar una fúnebre sombra sobre mi casa.

Con todo y con eso me considero afortunado, pues hay personas que no tienen la suerte de tener trabajo o de que lo tengan sus padres, o de tener unos abuelos que le llenen el frigorífico, hay gente que vive con el miedo constante de acabar en la calle, hay otra que ya lo está.

Otro de los grandes filósofos franceses del siglo pasado, Jean-Paul Sartre, afirmaba que cada uno es libre de labrar su camino, de construir su existencia, pero que era responsable de esa labranza. También apuntaba que no hay excusa que sirva en ese proceso de edificación existencial, mas yo me pregunto: ¿se puede ser libre de inventar un camino cuando se vive con miedo a que la Policía Nacional derribe tu puerta para desahuciarte? ¿Se puede configurar una existencia libremente cuando te has de preocupar por comer, por vestirte, o por —como mínimo— sobrevivir?

Si me permiten responder: No, no se es libre de elegir la existencia que se quiere llevar a cabo cuando has de preocuparte antes por solucionar tu necesidad económica. La pobreza es contraria a la vida en tanto que la ausencia de dinero supone la ausencia de existencia.

Creo que la fuerza social de cambio y la sensibilidad de las que hablaba al principio se pueden referir precisamente a eso, a luchar para que nadie pierda la libertad de existir como buenamente quiera.

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