LA DICTADURA METAFÍSICA

Por: Alex Kravchuk | @alexk_7793

Todo ser humano ha poseído siempre una serie de valores, principios o determinados cánones de actuación dentro de una sociedad. Ha asumido, muchas veces, un “protocolo de actuación” colectivo y mediante éste, ha actuado por encima de su propio protocolo de actuación individual en innumerables ocasiones. Dejaba así, a su propio protocolo individual, como en estado de anestesia.

Pongamos de ejemplo al hombre moderno del siglo XXI de nuestra sociedad actual y analicemos y pongamos énfasis en sus intereses, deseos, aspiraciones y diferentes pasatiempos.

De entrada previa al análisis de este individuo, hemos de tener en cuenta los cánones que propone tanto directa como indirectamente nuestro sistema social: una innecesaria y a veces coactiva sobrecarga de información, un comercio capitalista basado en un desenfrenado consumismo y unas pautas estéticas de cuyos márgenes es mejor no salirse .

Ante éste predominio de lo físico y material, que es el pan de cada día de nuestro hombre moderno, ¿cómo colmará su sed metafísica (si es que todavía la tiene) que pugna por cumplir éste protocolo de rebaño que le promete una existencia feliz y próspera?

Esta metafísica, interpretada aquí como los medios que utiliza este “hommus armentum” para colmar sus intereses, deseos y apetencias impuestos por el rebaño, actúa aquí como una especie de dictadura que coacciona el alma del ser humano y adormece su espíritu; acata las órdenes de esta dictadura metafísica por el temor de la exclusión y de la imposibilidad de integración en lo social en que puede desembocar el no cumplimiento de esta dictadura.

Cabe explicar, que el método que emplea ésta dictadura es a través de imperativos y máximas que el hombre moderno acata y debe cumplir por ese temor a la soledad y el sentimiento de incompetencia al que la no asimilación de éste método puede llevar. Uno de éstos imperativos o máximas pueden ser : “si quieres, puedes” ; “debes ser útil” ; haz de tu economía propia el centro de gravedad de tu integridad y felicidad” o “no te rindas si puedes sacar más provecho que el vecino”, son algunas de las muchas sentencias, que paradójicamente, sentencian el espíritu del ser humano. Lo adormecen y anestesian. Lo degradan sobrecargándolo de falsas expectativas que ni siquiera él se había fijado en cumplir y lo distraen de su propia metafísica individual con los diferentes elementos de ocio y distracción, que tan bien domina la sociedad actual.

Y éste es, en realidad, el auténtico hallazgo en cuanto a progreso social : encontrar los elementos de distracción para adormecer el espíritu del hombre, para manipularlo de tal manera que quede aniquilado su propio protocolo de actuación individual y convertirlo así en un ser de rebaño: un hommus armentum fruto de ésta dictadura metafísica.

Ante semejante presente, ¿ no es hora de cuestionar esta dictadura metafísica? ¿no es hora de reflexionar acerca de lo que de verdad queremos y deseamos y de lo que no? ¿ de sustituir en nuestro trono el protocolo de rebaño para crear nuestro propio protocolo individual? ¿ no es hora de acallar con nuestro grito interior esa voz aguda que nos adormece y espantarla para siempre, que nos tema y despertar con este grito nuestro auténtico espíritu? ¿ Acaso no va siendo hora, como diría Nietzsche, de una transvaloración de los valores? ¡Sí! ¡claro que es la hora! ¡Es la hora de derribar esta dictadura metafísica!

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