“La esperanza. Que palabra tan pequeña…”

Por: Aurora Ortega Tello || @aotello [Instagram]

La esperanza, que palabra tan pequeña y que significado tan inmenso. La esperanza puede llenar de luz los más oscuros días y puede en un instante cambiar el pasado y el futuro. Tanto tiempo con esperanza de algo tan imposible que cuando finalmente no llega te pasa como una apisonadora y es entonces cuando el tiempo pasado te parece tiempo perdido y el futuro una incertidumbre. En ese momento la esperanza nos hace sentir estúpidos, poco lúcidos por intentar esperar algo que sabíamos que no llegaría pero que…. Con esa mínima esperanza, aún esperábamos en silencio. Que bonita es sin embargo, la esperanza que llega como un premio del sorteo de navidad, es posible que llegue porque compraste cuatro, pero que pequeña es la posibilidad. Y pasa, llega y te llena de luz y felicidad, hace que todo por fin tenga sentido, que el círculo se cierre, que todo ese pasado con el corazón encogido deseando que esa mínima esperanza fuera real, no haya sido tiempo y sentimiento perdiendo en una lucha suicida. En este caso el futuro está marcado, todo sigue una ruta perfecta. 


Es complicada muchas veces la esperanza, perfectamente puedes tener claro que quieres, puedes tener claro a quien quieres o que no quieres… Pero ahí está diciéndote que aguantes un poco más, que des tiempo y que nunca des por perdida esa batalla. Pero que idiota somos, no entendemos que esa batalla no la ganamos ni la perdemos esperando, no entendemos que hay veces que no lucharla es la más clara victoria, que hay cosas y personas en la vida que no merecen nuestra más mínima esperanza y que sin embargo hay otras que sí, sí merecen todas las heridas del camino. Y que complicado es poder distinguir cuales son las batallas que merecen ser luchadas y cuales no, cuanta esperanza desperdiciamos en personas y situaciones que no las merecen. Nos vamos gastando poco a poco de errores y llegamos totalmente heridos a las que merecen todo de nosotros. 
Pero que difícil es distinguirlas, como no voy a intentar luchar siempre, como no voy a tener esa mínima esperanza, como me voy a quedar con la duda de saber si al final del camino esa esperanza llenará mi camino de la luz que estoy buscando, que si me la pego me la quiero pegar yo y que si acabo totalmente herida habrá sido por intentarlo y por luchar por todo lo que creo que vale la pena. 


Joder. 


Vamos de hostia en hostia toda la vida buscando y queriendo cosas que no son para nosotros y como duele asimilarlo. 
Y aquí estamos, al final de otro camino, con el alma llena de heridas y el corazón sangrando una vez más, puta esperanza. 
¿Por qué no simplemente dejamos ir y hacemos el camino más fácil? ¿No? Me encantaría poder ser así, pero no, jamás me podrán decir que no di todo, que si no lo conseguí fue porque no lo intenté y que si al final del camino tengo heridas, comenzaré otro curandomelas, que las heridas marcan y que todo me hace más fuerte, todo es aprender y crecer y que algún día un camino terminará con luz y ese día seré feliz para siempre y tendré la paz de mirar atrás y entender que mi esperanza valió la pena y que todas mis heridas me llevaron a ese camino y me hicieron ser la persona que soy. 


Porque no hay nada más bonito que no perder nunca la esperanza. 

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