Clavel

Por: Moonligh lady

Conocí a una chica que era un clavel en medio de un campo de rosas. Era un clavel rojo, blanco, incluso negro, era multicolor. Las rosas parecían girasoles embobados en sus amaneceres de estrella e, incluso en sus noches más negras, se giraban hacia su luz más triste.

Los insectos huían de sus pétalos, diferentes a todo lo que conocían. Y sus semillas deesperanza no salían de ella, nadie más sentía su sonrisa, su diferente y preciosa sonrisa, porque les daba miedo buscar sus secretos escondidos entre el color.

Algunas de sus amigas caían en manos con experiencia equivocada. Se apagaban tan rápido… De la tierra prometida a encima de algún mueble, naturaleza muerta de decoración.

Ella no vio ninguna mano indebida posarse en su vida. No encajaba en el perfil, no daba la talla, pero por dentro era oro, protegido por la superficialidad en la que no encajaban sus pétalos. Veían la portada y decidían no leer el libro. ¡Qué suerte para el pequeño clavel! Así pudo conocer un mundo nuevo, el suyo propio, y nadie jamás intentó quitárselo.

Un día llegó un fuerte invierno y el campo se cubrió de escarcha. Todas las rosas se quedaron heladas, algunas justo mirando el amanecer del clavel. Se apagaban una a una, ahogadas por el hielo. Cómo podía ser, se preguntaban, que el agua que las mantenía vivas las estuviera matando. Y es que no sabían que lo que te hace vivir puede destruirte si no está en tu vida de la forma adecuada.

Ella no lo sufrió menos. Se marchitaba lentamente entre lágrimas que le corrían el color. Se deshojaba a sí misma para sentir algo más, que no fuera solo el invierno.

Fue ahí cuando su vecina, de la que ni siquiera conocía la voz, le pidió ayuda para cruzar el abismo hasta la primavera. La primera vez que abrió sus pétalos a alguien. La primera vez que fue consciente de lo que tenía dentro. Volvió a brillar, esta vez más que nunca, y apareció la primera grieta en el hielo, que, poco a poco, se fue derritiendo.

Ahora hay personas que se atreven a rozar sus pétalos, que ya no tienen miedo a sus distintos colores. Estas personas no la quieren en el mueble, la quieren viviendo. Y quienes han intentado arrancarla se han chocado con la fuerza de su tallo y, sobre todo, sus raíces, ahora más fuertes que nunca, inquebrantables.

Yo he tenido la suerte de conocerla y espero que algún día lo hagáis también.

2 comentarios sobre “Clavel

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