Salvar el periodismo

Por: Mary Milena |@marymvillena [Instagram] |https://mvillenamary.wordpress.com/

La reflexión a continuación expuesta pretende concienciar de la importancia del periodismo, como profesión, en la era actual. Tirando de hemeroteca, no hay ninguna duda de que es necesario un cambio en dicho sector: recobrar el sentido y recuperar la confianza social es la única manera de poder volver a presumir del periodismo como cuarto poder.

Uno de mis referentes en el periodismo, Ryszard Kapuscinski, dijo una vez que “para ser buen periodista hay que ser buena persona”. Jamás llegué a entender qué quería decir Kapuscinski con esta idea, hasta que empecé la carrera. El periodismo, no es periodismo, sino parte de unos valores éticos y morales. De la misma manera, el periodista, no es periodista, sino se rige por la verdad, la lealtad, la independencia y la consciencia individual. ¿Se están respetando estos principios hoy en día? ¿Se han respetado alguna vez a lo largo de la historia de la profesión?

Desde el momento en que las nuevas tecnologías invadieron el mundo, nuestras vidas cambiaron en muchos aspectos. Podríamos decir que el periodismo ha sido una de las profesiones que más cambios ha experimentado desde la aparición de esta nueva era: redes sociales, inmediatez, crisis del papel, globalización… Uno de los conceptos que más fuerza ha cogido en los últimos años es el referente a la llamada comunicación mediada, es decir, a todo acto comunicativo llevado a cabo a través de un medio tecnológico. Las nuevas tecnologías han ayudado a ampliar las posibilidades de comunicación, haciendo que la información llegue en menos tiempo a más personas. Sin embargo, también han contribuido al aumento de las noticias falsas, la desconfianza del pueblo en los periodistas, la denominada posverdad… Tradicionalmente, considero que el periodismo siempre ha tenido cierto desprestigio social. Ahora, en tiempo de crisis, se debe luchar por un nuevo periodismo con nuevos formatos. El talento digital supone grandes oportunidades en otras profesiones, ¿por qué no en la nuestra? Las empresas mediáticas deben ajustarse a los cambios para progresar, intentar ver en la tecnología esperanza en lugar de enemistad.

El propósito principal de este oficio debe ser proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos, y digo “debe ser” porque ya no lo es. Poco a poco hemos ido construyendo una sociedad basada en la pseudocultura, es decir, dominada por el interés individual y el éxito inmediato. En consecuencia, el periodismo crea seres humanos poco críticos y con una ideología muy marcada, olvidándose así de que cuánto más informada está una sociedad, más democrática es. Con todo, el reto urgente del periodismo es hacer de este una profesión que no esté basada en el mercado y que, además, tenga responsabilidad cívica.

Si los periodistas actuales conseguimos entender esto, también lograremos recuperar la confianza en el pueblo y el prestigio social. Hoy en día las redes sociales han conseguido destronar al diario en papel, e incluso a los periódicos digitales. El problema está en que los usuarios reciben tanta información procedente de tantas fuentes distintas que ni siquiera llegan a cuestionarse la veracidad de las mismas. ¿Qué tan mal está actuando el periodismo para que una persona de mayor importancia a un link de Facebook que a una noticia de un diario nacional? ¿En qué momento el periodismo dejó de ser la voz del pueblo para pasar a ser la voz de quien tiene el poder? Para ello, las empresas mediáticas deben empezar a narrar noticias que no tan sólo expliquen qué está pasando, sino que también informen de qué se debe hacer. Asimismo, deben intentar aproximarse lo máximo posible a sus lectores, lograr que estos se vean reflejados en aquello que leen y, sobre todo, defendidos por este cuarto poder. Además, deben luchar por dar significado a aquello que publican, dejar atrás las noticias de relleno sin argumentos y destapar la verdad oculta. La opinión pública hace posible el autogobierno, y el autogobierno hace posible la democracia. Igualmente, no todo el peso de la responsabilidad recae sobre los periodistas, pues el ciudadano medio también tiene mucho que aportar ante este necesario cambio social. La ciudadanía debe empezar a entender que no todo aquello que lee en las redes sociales es cierto, a su vez, debe dar un voto de confianza a las empresas mediáticas mediante, por ejemplo, los muros de pago y las suscripciones. De esta manera, se contribuye a mantener vivo el periodismo y a facilitar el trabajo de aquellos que intentan dar voz al mundo. No podemos exigir un periodismo veraz y leal si no ayudamos económicamente a que se pueda realizar un trabajo idóneo como tal.

En suma, el periodismo no es tarea fácil y el contexto situacional tampoco acompaña. Sin embargo, hay que tener una respuesta clara cuando se nos pregunte: ¿cómo se forma la opinión pública entre los ciudadanos? Bajo mi punto de vista, y teniendo en cuenta todo lo argumentado, ésta es siempre estimulada por los medios de comunicación. Todo periodista debe ser consciente de la responsabilidad que tiene a la hora de otorgar un límite espacio – temporal a una noticia concreta. El buen periodista jamás debe decirnos cómo pensar, pero sí sobre qué hacerlo. De la misma manera, el periodismo dejará de ser un negocio cuando los verdaderos periodistas no dejen de lado la verdad por una mera ideología.

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