La libertad

De Daniel García Cortés, (@Daniel.G.C99 en Instagram)

Mucho se ha escrito sobre el tema que voy a tratar aquí, ríos de tinta , ceros y uno se han derramado sobre el tema que voy a tratar aquí ¿Por qué lo escribo entonces? Esa será la pregunta de muchos, la respuesta es que a pesar de todo lo que se ha escrito sobre ello, las personas siguen sin comprender la importancia de este. Pues de lo que aquí se trata, es a mi parecer lo más importante que tiene el ser humano…su libertad. Advierto ya desde aquí que las líneas que siguen no serán bocados fáciles de digerir para el lector y a mas de uno le escandalizara , le horrorizara lo que aquí digo, me tacharán de radical, extremista, exagerado y de muchos más pero en el fondo será más bien porque se sentirán, algunos, identificados con la enfermedad y el ser humano que aquí describo; pues este escrito no es para débiles seres complacientes e incapaces de despreciarse a sí mismo, sino es un escrito para espíritus fuertes , de voluntad innominable capaces de enfrentarse a la vida y ser de verdad libres.

1200px-nietzsche187aDios ha muerto”  es una frase que cualquiera que sea un poco entendido en la materia de la filosofía, la psicología o alguna rama parecida habrá oído, pues es archiconocida. La frase fue escrita de múltiples formas por el filósofo alemán , pero a pesar de que muchos la han oído pocos conocen el significado de ella. Para la mayoría la frase es un ejemplo de ateísmo y antirreligiosidad, pero yo afirmo que es mucho más, es el inicio de una enfermedad que Nietzsche llamo nihilismo y yo llamo miedo a la vida y sobre todo miedo a la libertad. La muerte de Dios significa la muerte de los grandes sentidos, la muerte del destino haciendo que el ser humano sea inevitablemente libre pues sin Dios ni destino el hombre esta destinado a ser causa primera de sus desgracias, de sus amores, de sus decisiones, de su vida; ya no se puede afirmar eso de “Karma”, “los caminos del señor son inescrutables” o “ es cosa del destino” pues la muerte de dios significa el fin de todo eso, la vuelta al ser humano, la muerte de Dios es el principio de una nueva era de libertad. Hasta aquí todo parece correcto, pero la practica difiere mucho de la teoría pues cuando nos fijamos en el mundo capitalista actual no lo vemos libre sino encadenado más que nunca, ante tan horrible visión, solo cabe preguntarse por qué el ser humano renuncia a la libertad que tiene adquirida y se entrega a la nada, a nuevas prisiones.

Esa es la paradoja de la libertad, una de las muchas que tiene eso llamado libertad, pues, aunque parezca contradictorio el hombre cuanto más libre más desea cadenas. Todo se debe a que la libertad, trae consigo, cual hijo, la responsabilidad y la inseguridad, en otros tiempos se podía excusar la gente echándole la culpa a Dios, al karma o a destino, pero hoy en día, ya no. El ser humano se ha quedado sin excusa lo que le lleva inevitablemente a la inseguridad pues si compráramos nuestra época con la edad religiosa por antonomasia, la Edad Media, es fácil darse cuenta de que el ser humano antes no tenía libertad pero si seguridad, vivía en un orden social estable y cada uno hacia lo que el estamento, predeterminado por nacimiento, ordenaba; el campesino cultivaba, el artesano estaba protegido con el gremio y así con todos los estamentos, el cambio era la excepción pero no la regla, a medida que la sociedad ha ido evolucionado esa tendencia se ha invertido haciendo que el cambio sea la regla y no la excepción. Hoy en día no hay orden social estable, para la mayoría, no hay un trabajo para toda la vida y estamos “sometidos” a las reglas del mercado. En conclusión, la inseguridad está al orden del día con el cambio y tal como he dicho se debe a que por primera vez somos libres, en el sentido positivo e interno de poder decidir, pero eso oculta una oscura verdad, algo que muy pocos son capaces de atreverse a ver, el abismo.

Con el abismo me refiero, tal como dirían muchos existencialistas, a la libertad y la responsabilidad, es como un agujero profundo oscuro y negro que nos da pavor mirarlo por eso mismo ante esta nueva época la gente renuncia a ese abismo, pues da mareo solamente asomarse a él. Todo eso hace que el ser corriente y por tanto el más común, la masa sea el nihilista, el enfermo , aquel que teme a la libertad. El enfermo se caracteriza por que no cree en nada, pero es incapaz de enfrentarse a esa verdad y prefiere esquivarla y crear nuevas cadenas, el enfermo no sabe decidir, es una rata que huye de todo y que prefiere esconderse detrás de algo más grande, es un ser tan despreciable que no se desprecia a sí mismo y no acepta el cambio ni la vida. Un buen ejemplo de enfermo se vivió en la sociedad del siglo pasado en Alemania, España, Italia donde el fascismo, o sus sucedáneos, se impusieron; la mayoría de personas se preguntan cómo es posible que se apoyara a Hitler o a Mussolini, qué clase de humanos eran los alemanes para apoyar el exterminio de otros. Yo respondo que eran humanos lo mismo que somos ahora pero como buenos perros asustados por la propia adolf-hitler-en-el-mitin-masivo-en-memel-1939-h3af9jlibertad y el propio cambio decidieron irse con un amo. Hitler proporcionaba lo que más anhelaban, la seguridad, pues su discurso se podría resumir en “ denme su libertad y les daré seguridad” y la gente así lo hizo creo un nuevo Dios para excusarse, véase tras la segunda guerra mundial en los juicios de Núremberg donde los responsables de la matanza se excusaron diciendo que era órdenes desde arriba, pues no querrían asumir las consecuencias de sus actos y tenían la escusa perfecta el nuevo Dios llamado nacionalsocialismo, tan poca diferencia hay entre el yihadista que se inmola en nombre de Ala como el nazi que accionaba los hornos en nombre del Füher. Y ahora me diréis que esta época ha pasado y el nazismo fue derrotado, pero se ve que no es así cuando en el centro de Europa y en general en todo el mundo el autoritarismo vuelve y más allá de eso el ser humano sigue creando nuevos Dioses y se entrega a ellos desenfrenadamente.

Nuestros antepasados tenían a Ra, Zeus, Júpiter, Kukulkán nosotros tenemos al Estado, a la empresa, al consumismo etc. De nuevo nos entregarnos a orgías, pero esta vez no en nombre de Baco y tampoco, al menos no siempre, usando el sexo, sino usando la compra en nombre del dinero, sin darnos cuenta hemos renunciado a nuestra libertad por el dinero. La hemos vendido por un par de euros, pero estamos seguros, aunque enfermos. La sociedad actual sin pudor alguno es despreciable, todos nos creemos especiales, individuales cuando somos un control c y un control v del de al lado, somos los hijos de los reality show ,no es entretenemos con el cotilleo del día y evadimos la responsabilidad ¡Que asco de seres! Mil veces prefiero al católico que, al posmoderno, el católico al meno aún cree en ideales pero el posmoderno no y es incapaz de crearlos. El enfermo rompe a llorar cuando se le dice que la vida es dura, se siente discriminado e inseguro ante todo y exige al resto que su mundo sea perfecto pues el ya lo es, se cree especial cuando en realidad no es más que otro pobre el cual no sabe qué hacer con su vida y se entrega a la masa y a los nuevos Dioses, cree que la libertad es libertinaje, cuando es auto dominación y que su verdad es la verdad absoluta. El enfermo somos nosotros la sociedad del siglo XXI asustada de su propia libertad que preferimos pasar el día en los bares, viendo el futbol o con el sexo, un sexo mercantilizado y humillado en vez agarrar la vida misma y vivirla.

¿Quieres ser especial? Pues crea, lucha y levántate no temas a la vida como hace el prójimo.

La vida es dura, es complicada, difícil, en definitiva, es una mierda, pero eso no hace que no merezca ser vivida, claro que hay sufrimiento, pero en vez de huir de él puedes aceptarlo y seguir hacía adelante, en vez de seguir a la masa cual borrego puedes crear tu propio camino poniendo en duda cada paso que des, pero al menos tu vida será tuya y no de un nuevo Dios. La libertad, es nuestra esencia sin ella no seriamos nada y es lo que nos pasa, creamos nuevas cadenas y nos convertimos en nada en grises que buscan la felicidad utópica de un “mundo feliz”. Ante eso afirmo lo siguiente: dejemos de estar enfermos y creernos con nuestra libertad, matemos a los nuevos dioses y coloquemos un solo Dios, nosotros mismos, pues el único Dios que el ser humano necesita es así mismo y su látigo, para atacar al nihilista, es la libertad. Todo comienza con elección y la responsabilidad de las decisiones eso es lo que nos da la libertad y renunciamos por ser cobardes por que no querremos enfrentarnos al mundo por eso ante esta enfermedad “miedo a la libertad” promulgo lo siguiente no temas a las consecuencias y mira a ese abismo oscuro acepta el cambio y ¡Ama la vida! Pero que esa vida de verdad sea tuya, criticando, buscando, aceptando, pero siendo libre, el camino es duro muy duro pero tu eliges de vender tu libertad o aceptarla y usarla, eliges entre una felicidad falsa o una vida sufrida pero verdadera.

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