Libertad y decisión

Por Maribel Fernández Gañán
@Maribel_FdezG (Twitter)

1-INTRODUCCIÓN

Uno de los episodios que cuenta Miguel de Cervantes en el Quijote es que habiendo iniciado Sancho Panza su gobierno en la Ínsula Barataria, le fue llevado un mozo que quería huir de la justicia. A las cuestiones que le planteaba Sancho, el mozo contestó de modo tan descortés y socarrón  que Sancho pretendía hacerle dormir en prisión.

“¡Por Dios! –dijo el mozo-, así me haga vuestra merced dormir en la cárcel como hacerme rey…Presuponga vuestra merced que me manda llevar a la cárcel, y que en ella me echan grillos y cadenas, y que me meten en un calabozo, y se le ponen al alcaide graves penas si me deja salir, y que él lo cumple como se le manda; con todo esto, si yo  no quiero dormir, y estarme toda la noche sin pegar pestaña, ¿será vuesa merced bastante con todo su poder para hacerme dormir, si yo no quiero?”

Esta cita, sentido homenaje a Miguel de Cervantes en la conmemoración del 400 aniversario de su muerte, dota de profundo significado a una de las palabras más emblemáticas de la vida del ser humano, la libertad. Su doble acepción, libertad externa y libertad interna, ha sido cantada por el poeta, investigada por el opresor para destruirla, celebrada por el pueblo liberado, venerada por los grandes líderes espirituales y abrazada por todo aquel que su sabiduría le ha permitido alcanzar las bondades de este tesoro, que lejos de ser inalcanzable, es una victoria cotidiana para los que amamos la vida.

Además de los poetas, los opresores, los pueblos, los grandes líderes espirituales y las personas en general, la libertad  ha sido objeto de reflexión a lo largo de la historia del pensamiento. Es en esta perspectiva filosófica donde nos vamos a situar para llegar a su esencia, para dotarla de sentido y  hacer una propuesta que transforme la realidad, siempre con el fin de humanizarnos y humanizar nuestro mundo.

Como pórtico a este ensayo, además de elegir libremente una cita de Miguel de Cervantes, traigo aquí una frase sublime que nos sitúa inmediatamente en el campo de la acción, donde se sitúa la propuesta que aquí se va a presentar:

“Ser libre no solo es romper tus cadenas, sino vivir respetando y mejorando la libertad de los demás”.

Nelson Mandela

2.- EL SENTIDO CREATIVO DE NUESTRAS ACCIONES: LA LIBERTAD

Las mejores de estas obras filosóficas son aquellas que, por su inteligencia, hondura y fuerza persuasiva, ayudan a educar y mejorar aquella primera filosofía natural de la gente.

Mi propósito es tomar la pluma con entusiasmo y contagiar este espíritu a cuantos deseen caminar de manera creativa, abiertos a la vida y a la acción cordial. Muchos piensan que está todo inventado y renunciar a transformar su existencia. Cuando descubres que cada día es nuevo y puedes amanecer pintando un arco iris durante las próximas veinticuatro horas das un nuevo sentido a la existencia.

La investigación es la llave de cualquier avance: personal, social y científico. Cuando uno intenta descubrir el mundo en primera persona entiende que la realidad es provisional. Ahí es donde la llama creadora del ser humano se puede iluminar. Unos iluminarán su vida con el pincel, otros con una partitura, incluso habrá quien lo haga con un verso. En este caso, mi vocación es el ensayo, la palabra razonada, desde el sentido común, la lógica y la reflexión.

El ser humano, por ser humano, busca el sentido de la vida. Frente a corrientes reduccionistas que prometen sanar al hombre como si fuera un fragmento, la filosofía ayuda a tomar decisiones racionales y a transformar el desconsuelo moral. Esta es su grandeza, que el ensayo intenta desentrañar.

Vivir es decidir constantemente lo que vamos a ser”, escribió José Ortega y Gasset  en ¿Qué  es filosofía? Desde aquí puede entenderse el título de este ensayo y desde la admiración que profeso al filósofo puede entenderse mi deseo de enriquecer el significado de la palabra “libertad”.

Desde la Ilustración todos estamos obligados a definirnos: como persona libre o como persona manipulada. Por eso responsabilidad del filósofo denunciar sin descanso las manipulaciones que sufra la persona y enseñar a pensar para tomar decisiones en libertad.

La democracia es libertad y el límite de esta libertad es la manipulación, es la línea que no se puede traspasar bajo ningún concepto ni justificación. Por eso, además de tratar de desvelar estas manipulaciones en la vida privada, también es necesario hacerlo en la vida pública. Solo así podremos humanizarnos y humanizar nuestro mundo.

La renuncia, inconsciente o calculada, de la defensa del “principio de libertad” en la vida pública tiene sus consecuencias: el avance social del totalitarismo. La libertad de expresión, la libertad de enseñanza o la libertad religiosa son una conquista de nuestros antepasados, a veces defendidas incluso con la propia vida.

3.- EL LEGADO DE LA LIBERTAD Y LA CULTURA DE LA DIGNIDAD

Para ser auténticamente libre no sirve cualquier libertad. La verdadera libertad es la libertad virtuosa. Es la que surge del hábito, de la constancia y de la disciplina de elegir el bien, la cordialidad, la sencillez, la bondad, la humanidad, el cariño, el afecto, la familiaridad, la sinceridad, la sociabilidad, la simpatía, la concordia o la confianza.

La libertad, el bien más preciado en la historia de la humanidad, necesita abrir nuevos caminos de convivencia en la vida pública, lejos de la violencia y siempre adherida a la justicia.

blog

 

Ninguna generación hereda nada, el ser humano nace desnudo. La educación hará de nosotros lo que queramos ser.

 

 

La libertad es una facultad que hay que aprender y hay que cuidar. No es una concesión que consta en el artículo de una ley y que concede una autoridad. No se puede revocar ni se puede interpretar. Es la verdadera capacidad de elegir lo que te hace bien y disentir de lo que te hace mal. Hay quienes piensan que hay temas más importantes que la libertad: más fácil es cumplir una consigna, escudarse en una orden o inventarse una excusa. Tienen derecho a estar equivocados. Nosotros somos más de Octavio Paz y por eso pensamos que libertad no es una palabra, es una virtud.

Las amenazas a la libertad nunca han dejado de existir. Como puede observarse en la historia de la humanidad, la transición de los pueblos hacia su libertad es delicada y puede sufrir graves retrocesos. Por eso hay que elevar la libertad hacia lo más alto, para que nadie alcance a destruir su legado.

Como toda virtud, la libertad tiene un origen y éste es la dignidad. La cuestión es ¿hay que defender y/o justificar la dignidad y ser esclavos de una justificación? La respuesta no es baladí e implica tres consideraciones:

  • Una meditación o reflexión sobre las ideas de “mi libertad y mi dignidad”.
  • Una conclusión o deducción de “mis convicciones”.
  • Una resolución o toma de “mis decisiones”.

En este punto cada uno tendrá que situarse,  cuestión que este ensayo no puede descifrar por cada uno, pero sí animar a resolverlo con entusiasmo y firmeza.

En función de cómo pensemos tenderemos a dos formas de vivir muy distintas: la opción que nos lleva a cerrarnos a la realidad y a los otros; o la apertura y atención a la realidad y a los demás y la posibilidad de disfrutar hasta en las situaciones más aparentemente frustrantes. Y he aquí lo importante: esto sí depende de nuestra libertad, es elección de cada uno mirar su realidad.

4.- EDUCACIÓN DE “MI LIBERTAD Y MI  DIGNIDAD”

En este punto aparece un tema esencial en este ensayo: la educación de la libertad y la dignidad. Es muy difícil que se pueda enseñar en la familia y en la escuela a gestionar la libertad y la dignidad sin tener un modelo concreto de lo que es una persona educada. En cambio, pienso que lo que realmente nos educa es el ejemplo de las personas a las que admiramos.

La teoría filosófica de la ejemplaridad, expuesta el filósofo  en su tetralogía de la ejemplaridad, nos acerca a una teoría de la educación que encaja con mi modo de entender la educación: educamos con el ejemplo personal más que con el discurso.

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Javier Gomá Lanzón

A mi juicio una de las preguntas claves en educación es: ¿una imagen vale más que mil palabras? Para mí no. Valen más mil palabras. Y todavía más que mil palabras vale una acción tomada por una decisión, no por una emoción.

Con esto quiero advertir del peligro de la imagen. Es cierto que la imagen hay que cuidarla, pero si no va acompañada de unas virtudes, aprendidas a través de la repetición de unos hábitos buenos y saludables, la imagen se queda en falsedad, que tarde o temprano acaba distorsionando la imagen y la convierte en disfraz. La famosa frase de la gran dama de la moda, Carolina Herrera, “la educación es el principal vestido para la fiesta de la vida”, recoge una idea esencial que, viniendo de ella, se hace ejemplo para quienes están obsesionados por la imagen.

Es cierto que hay que cuidar la “imagen pública” pública y prestarle atención, pero nuestra libertad no es ponerse tal o cual traje o vestido, sino qué virtudes elegimos y quiénes van a ser nuestros ejemplos. Esa libertad es la primera, porque de traje o vestido cambiamos cada día, pero las virtudes y los ejemplos nos acompañarán casi de por vida. Por eso conviene recordar que la “imagen pública” es la suma las dos, educación y estilo, y ambas siempre se pueden mejorar buscando la excelencia.  Así, podemos afirmar que el educador es el estilista de las virtudes y el diseñador es el profesor de imagen.

Esas virtudes a las que nos referimos son muy personales, pero quizá hay una que conviene elegir y es la dignidad. Es el punto de apoyo de la persona. Decía Cervantes, que en su castellano antiguo se refería a la dignidad con la palabra “honra”:

“La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse que encierran el mar y a tierra: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

Por eso, siguiendo con la expresión “prestar atención”, deberíamos estar muy atentos y llegar a poder distinguir si una foto expresa solo una imagen vacía de virtudes o las contiene. Si la imagen no contiene virtudes no podrá ser ejemplo, y sin ejemplo ¿para qué la queremos? Las personas ejemplares enseñan con el ejemplo de sus acciones. Miremos la foto, pero admiremos la acción.

La acción es buena o mala en sí misma, lo diga quien lo diga y aunque no lo diga nadie. Por eso elijamos primero nuestras virtudes ideales y después nuestros ejemplos, para que puedan coincidir y de ambos aprender.

5.- PERDER EL MIEDO A EXPONER “MIS CONVICCIONES”

Cuando una persona está fuertemente adherida a una idea religiosa, ética o política ya no puede obrar en contra de sus convicciones. Esto sucede cuando las ideas pasan a formar parte de uno mismo y ya no sabes caminar por la vida sin ellas. Esa persona está “convencida” de ellas. Pero su discurso solo resultará “convincente” cuando sus acciones hablen por sus convicciones, cuando llegue un momento en que no necesite explicarlas porque su vida hable de sus convicciones.

De cualquier manera, las convicciones son personales y cuando las ideas, sean religiosas, éticas o políticas, impregnan el yo y lo sustentan, transforman la vida privada y, por ende, la vida pública allá donde nos situemos.

Cuando una persona afirma que las tiene en su vida privada pero no permite que se traduzcan en la vida pública “no le creemos”, se cae como ejemplo y, aún más, su ejemplo duele a aquellos que creen en sus mismas convicciones porque se sienten traicionados. Nos duele tanto porque entendemos que la vida privada y la vida pública son la misma vida.

Todos necesitamos ejemplos que nos inspiren. Quizá no tanto líderes que nos dirijan sino personas que nos enseñen a pensar en “ideas buenas y sanadoras”. Si somos capaces de elegir esas ideas buenas y sanadoras como convicciones, la potencia de esas ideas se multiplica.

Por eso todos los proyectos que se inspiran en ideas buenas y sanadoras son capaces de transformar lo que tocan, aún sin muchos objetivos. Los objetivos son secundarios cuando las convicciones transforman por sí solas la realidad a través de las personas.

Una sola acción de una persona con convicciones vale más que cien discursos. Pero inconscientemente, esa persona con convicciones tiene su discurso interior. Por eso es positivo que ese discurso salga a la luz y se quede como legado, y para eso necesitamos la educación.

Una persona con convicciones que además tenga un discurso claramente definido será un ejemplo de precio incalculable en su comunidad. Defenderá sus convicciones ante los ataques a su libertad con total naturalidad. Aquí no podemos dudar de que la educación es un medio que proporciona esa seguridad.

Con educación no hay violencia que pueda apagar el poder de nuestras convicciones. No se tome por ingenuidad esta afirmación, porque no me refiero a sentarse a hablar con un terrorista exponiendo mi vida. Si de algo me alerta la educación en la prudencia es de que no lo haga. Pero esa misma educación me llevará a buscar los medios necesarios para que los violentos no se hagan con el control de nuestra vida. No dar tregua al que quiere desposeernos de nuestras convicciones es la lección de vida más elemental.

Cuando escucho a un padre o a una madre de familia que la mejor  herencia que puede dejar a sus hijos es la educación no dejo de renovar mi esperanza en la humanidad, en los hombres y mujeres de carne y hueso que apuestan por la civilización de las siguientes generaciones.

La memoria, el esfuerzo, la disciplina, constantes recursos de la educación en la familia y en la escuela, no pueden olvidarse de “enseñar a pensar”. El niño lo tiene todo hecho y solucionado, sus padres y sus abuelos no permiten que le falte de nada. Pero al llegar a la edad adulta solo habrá madurado si alguien ha sido capaz de dotarle de los instrumentos intelectuales necesarios para tomar sus propias decisiones. Solo de esta manera será una persona decidida y no un tipo de individuo que se deje llevar por las opiniones de los demás.

Así pues, libertad, dignidad, convicciones y decisiones van haciendo de nosotros personas valiosas que se están humanizando y que allí donde se encuentren humanizarán nuestro mundo.

6.- ATREVERSE A TOMAR “MIS DECISIONES”

El Siglo de las Luces nos regaló una frase providencial para el mundo del siglo XXI: “Sapere aude”. Kant encumbró el pensamiento y nos allanó el terreno para que la historia de la humanidad se convierta en una historia de luces y no de sombras. El empeño de la irracionalidad por imponerse encuentra desde entonces sus límites en la razón.  Esta lección de uno de los más grandes pensadores de la historia de la filosofía es una forma de caminar con cordura.

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El sueño de la razón produce monstruos (Goya)

Decidirse por la libertad es tomar mis decisiones de manera libre y responsable. Soy libre para hacer uso responsable de mis palabras y de mis silencios. Soy libre para hacer uso responsable de mis acciones y de mis omisiones.

Para vivir en la luces de la historia de la humanidad hay que enfocarse en la educación y en la lectura. La lectura puede transformar nuestra manera de situarnos en el mundo, tiene el poder de educar el cerebro y, sobre todo, el corazón. A través de la lectura accedemos a la educación, nos hacemos personas cultas y adquirimos el hábito de aprender y de enseñar.

Pocas vocaciones han nacido de un plan de estudios. La mayoría han surgido de un ejemplo o de una lectura. Así pues, demos la importancia que tiene cada una. Los planes de estudios ordenan las horas lectivas, pero lo que realmente prende la vocación del alumno es el ejemplo de la familia, la escuela,  los amigos y la lectura de libros que nos han llegado al corazón.

La libertad para elegir nuestro camino en la vida es la más sagrada de las libertades. Si a esta libertad se suma la pasión hablaríamos de “vocación”. Desde la vocación cualquier circunstancia adversa se puede superar porque no supone esfuerzo, las tareas necesarias para ejecutar una acción se realizan de una manera tan natural que hasta el buen humor es compañero de viaje.

La libertad para superar los contratiempos es no menos importante. Decía Montesquieu:

“El estudio ha sido para mí el remedio supremo contra las desilusiones de la vida. No he conocido ninguna aflicción que una hora de lectura fuese incapaz de aliviar”.

La libertad interior del ser humano se impone como la fuente de nuestra libertad, es el impulso para transformar el desaliento moral en grandes hazañas. De esta libertad interior nace la elección de las virtudes que desearía para mí: cordura, prudencia, justicia y ejemplaridad. La libertad del ser humano es una elección virtuosa que nos guía como faro luminoso en el océano de la vida para evitar naufragar.

Mi intención no es imponer las mías, sino que ésta sirva de ejemplo humilde para quien considere que la vida merece ser vivida en primera persona, desde el protagonismo que concede la libertad.

Atreverse a ser libres es iniciar el camino de la sabiduría, del conocimiento armonioso de la razón y del corazón, sin que uno se imponga al otro, le arrebate el equilibrio o le deslumbre con la luz de su verdad.

Atreverse a ser libres es abrirse al mundo cada día con los ojos de un recién nacido, con la ilusión de quien descubre los tesoros de sus antepasados, de quien lee un libro por primera vez, de quien admira una obra de arte, de quien contempla una puesta de sol, de quien se sienta en un pupitre del colegio para escuchar embelesado cómo nos explican una lección.

Atreverse a ser libres es denunciar las injusticias cuando ya se conoce la justicia, es atreverse a ser críticos cuando uno ya sabe autogobernarse, es atreverse a poner orden cuando ya tienes tus criterios ordenados.

Atreverse a ser libres es respetar a los que se lo merecen por sus méritos, sus talentos, sus esfuerzos, sus horas de trabajo, sus desvelos por querer hacer las cosas bien y sus virtudes morales.

En suma, atreverse a ser libres es “poner límites a la irracionalidad”. ¿Por qué se olvida tan habitualmente la lección más importante para “vivir en libertad”?

6.- LIBERTAD PARA CREAR NUESTRA PROPIA VIDA   

El talento es una forma sublime de dignidad.

Esta reflexión no debería caer en el olvido de la memoria ni en tierra de nadie. No se trata solo de poner límites a nuestra libertad sino de hacer con ella una vida digna de ser vivida.

Podemos desperdiciarla con sueños irracionales, con ansias de una libertad absoluta que no nos conducirán a nada sino a perdernos en el reino del desierto.

Podemos desperdiciarla luchando por dirigirnos por un ídolo de barro que nos lleve al terreno de la miseria económica, moral y cultural con promesas inhumanas que destruyan nuestro futuro.

Podemos desperdiciarla dando nuestro tiempo a quienes no valoran nuestra entrega y buena voluntad y se aprovechan de nuestra bondad.

Podemos desperdiciarla estudiando doctrinas inhumanas que hacen daño al ser humano porque le empequeñecen y le devuelven a épocas oscuras de la historia de la humanidad.

Podemos desperdiciarla trabajando en proyectos inconsistentes que esconcen un ansia de riqueza que explota a los indefensos y no ayuda a nada más que a su propio patrimonio y riqueza.

Podemos desperdiciarla con religiones que no adoran a Dios sino a un falso Salvador, que no dignifican a todos sino a los que quieren gobernarnos y sumergirnos en el lodo.

Podemos desperdiciarla dejando pasar la vida como quien observa la corriente de un río, dejándonos llevar por las circunstancias, por la comodidad, por la pereza, por la desgana.

O podemos entusiasmarnos con sueños racionales y conducir la razón por terrenos fértiles, que aunque no se realicen inmediatamente sean tan ilusionantes que hagan de la paciencia una aliada en nuestro camino.

O podemos entusiasmarnos con personas de las que aprendamos lecciones valiosas, ejemplos para nuestra vida, personas que nos acompañen en nuestro crecimiento y nos animen a levantarnos al caer y no se aprovechen de nuestras caídas.

O podemos entusiasmarnos y dedicar nuestros mejores momentos y tiempos a aquellos que con su mirada y su sonrisa ya pagan nuestra dedicación y comprender que voluntariamente estamos a su lado.

O podemos entusiasmarnos leyendo y estudiando libros y teorías que aportan conocimientos sólidos, que nos enseñan las grandes hazañas del ser humano, que nos abren al horizonte de la inteligencia que avanza y construye la historia de la humanidad.

O podemos entusiasmarnos con proyectos que nos hagan trabajar por el bien común, aportando a la sociedad un valor añadido, que produzcan o den servicios a la comunidad que sean útiles, que nos introduzcan en una sociedad democrática, que estén al alcance de todos.

O podemos entusiasmarnos con religiones que nos conducen a la esperanza, que nos reconfortan porque sacan lo mejor de nosotros mismos, que nos impulsan a lo mejor, a colaborar con el prójimo.

O podemos entusiasmarnos y sacudirnos la pereza, el egoísmo y la comodidad y ponernos en marcha, despertar la pasión por aportar algo valioso para nosotros mismos y para nuestro mundo. Pasar a la historia por un legado único y responsable.

7.- SOMOS LO QUE HACEMOS CON NUESTRA LIBERTAD

Cuando nos damos cuenta de que la reflexión es importante pero uno no puede estancarse en la contemplación eterna es cuando comenzamos a hacer un uso responsable de nuestra libertad.

El pensamiento sin compromiso es cobardía o complacencia. Podemos hacer malabarismos para justificar lo contrario, pero la realidad nos interpela y nos pone en situaciones que nos hacen elegir: entre la comodidad o la responsabilidad.

El ser humano responsable hace de su tiempo oro y construye espacios enriquecedores en aquello que domina. Tomará la iniciativa y liderará proyectos que le levanten cada mañana con la ilusión de emprender una aventura inigualable.

Tomar la iniciativa en la sociedad es el sueño de todo ser humano, ser dueño de su propia vida para hacer de ella una obra. De esta libertad surgen las vocaciones y las profesiones.

La vocación es esa fuerza arrolladora que nos lleva a luchar contra los elementos y las dificultades sin que nada sea un contratiempo. Se trata de afrontar los retos como experiencias de aprendizaje. Puede haber caídas pero nunca desilusiones. Puede haber sufrimiento pero nunca desesperanza. Puede haber oportunidades perdidas pero siempre existirá el horizonte.

 

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